Nací el día de la primavera. Y desde hace mucho tiempo busco y pienso en encontrar otro día del año que le produzca tanta alegría a la gente, y no lo he encontrado aún. Porque es real: ese día la gente está más feliz. Cuando alguien me pregunta cuándo cumplo años, la reacción al escuchar la fecha siempre viene acompañada de una sonrisa.
El día de la primavera no compite con otros días similares. No se celebra el Día del Verano ni el del Otoño — a esos días la gente solo los nombra como el inicio de, pero no como un evento que merece ser celebrado.
Mis cumpleaños de pequeña siempre fueron una fiesta. Un día luminoso donde la casa se vestía de alegría. Desde la mañana las rutinas eran lindas: me despertaba el olorcito a torta, aparecía siempre el ramo de flores que mi papá me mandaba o me traía cuando volvía de trabajar, circulaban visitas, y siempre terminaban con una linda celebración.
Y a todo eso siempre le sumé los festejos propios del día de la primavera — durante la primaria hacíamos el picnic de primavera, y en la secundaria directamente no teníamos clases porque se celebraba el Día del Estudiante. Así que mis cumpleaños en época de adolescente siempre eran full festejo.
Y así fue siempre. Aun cuando ya no vivía con mis padres, seguí celebrando y amando el día de mi cumpleaños.
Esta vez la compliqué de verdad. Desde que me enamoré de Nueva York hace algunos años, prometí celebrar mis 50 con un picnic en Central Park. Y como no soy de hacer las cosas simples y sencillas — el ejemplo más claro es que estás leyendo una página web que hice para este evento — le puse hasta título.
Bienvenidos a mis 49 primaveras y un otoño.
Lo que empezó siendo una idea se convirtió en una realidad. Si bien no era el momento ideal de mi economía para armar un viaje así, me ayudó el empujón que recibí de uno de mis grupos de amigas, que se lo tomaron en serio y me obligaron a ahorrar desde hace un tiempo. Con una organización increíble, terminamos juntando una linda biyuya que nos dio el empuje para que la idea se concretara.
La invitación fue enviada a mucha gente. La idea siempre fue que si alguien tenía pensado visitar Nueva York, coincidiera en la fecha y se sumara al picnic. Los invitados originalmente los estimé en unos 100, pero finalmente vamos a ser 9 — nada mal pensando en que festejo a 10.000 km de casa.
Somos 9. Viajamos desde Rosario y desde Los Ángeles. Cada una con su historia de cómo llegó a este viaje.
No es un viaje grupal. Cada una a su ritmo, cruzándonos cuando importa. Esto es una guía, no una obligación.
Todo es simbólico — seguro nos vamos adaptando sobre la marcha. 😄
Nueva York está ubicada en la costa noreste de los Estados Unidos, en el estado del mismo nombre, sobre uno de los puertos naturales más grandes del mundo. Es la ciudad más poblada del país, con más de 8 millones de habitantes, y una de las metrópolis más influyentes del planeta.
La ciudad se divide en cinco boroughs: Manhattan, Brooklyn, Queens, El Bronx y Staten Island. Manhattan es el corazón pulsante — el skyline de rascacielos, Central Park en el medio, y Times Square con sus luces eternas. Brooklyn es el barrio con más onda, con mercados, arte y vistas increíbles al río. Queens y El Bronx son la Nueva York más real y diversa. Staten Island, la más tranquila, conectada por el ferry gratuito que da las mejores vistas a la Estatua de la Libertad.
La llaman la Gran Manzana, la ciudad que nunca duerme, el centro del mundo. Y es todo eso a la vez. Capital mundial de las finanzas, la moda, el arte, la gastronomía y la cultura, Nueva York recibe millones de visitantes al año de todos los rincones del planeta. En sus calles conviven más de 800 idiomas distintos.
Septiembre es uno de los mejores momentos para visitarla: el verano ya pasó, los turistas bajan, el calor es agradable y el otoño empieza a pintarla de amarillo y naranja. El momento ideal para celebrar 50 años con un picnic en Central Park.